Principes del fuego solar

INVASIÓN

Hace calor, mucho calor, el sol abrasa mi piel. la arena se mete por ojos, nariz y boca, raspa mi garganta reseca. Mis pasos vacilantes me llevan a ninguna parte. Finalmente, caigo de rodillas. No puedo llorar, no puedo gritar. Por qué, padre? Por qué? Qué han hecho de mi todos tus dones? Qué mal he cometido? Es este mi castigo? Qué queda de mi? He fracasado, he fallado en todo y a todos. No sirvo para nada, no merezco nada. Tan sólo quisiera morir. Padre, Padre, dame descanso, dame alivio! Padre, ten piedad de mi. Solo soy un insecto, menos que un insecto, no merezco vivir, no merezco tu regalo. Padre, mátame!

El día señalado se acercaba y no teníamos suficientes pistas, no teníamos pruebas, solo alusiones y sospechas.
Belusco intentando dios sabe que para curar su mal. Trasty tramando crear su propio imperio, Arbani…
Marzut, confió en mi, me contó los planes de su familia para hacerse con el poder del Déspota con la ayuda de un ejército extranjero. Confió en mi y yo le traicioné. Avisé al Déspota de los planes de sus nobles. No sé que esperaba. El Déspota ordenó la ejecución de la Casa Arbani hasta la tercena generación. El patriarca Harlan, Guyuk y Marzut fueron torturados y ejecutados en la cruz. Fui a verlo, a las puertas de la ciudad, el cuerpo retorcido, las articulaciones dislocadas, quemaduras de fuego y del sol, la cara desfigurada por la tortura y el dolor, un ojo vaciado, el otro apenas podía abrirlo debido a la hinchazón, pero aún así, me vio, me miró y pude sentir su dolor y su muda pregunta por qué?
Por qué? Por qué lo había traicionado?
Me comprometí a trabajar para el Patriarca a cambio de ayuda para mi pueblo. El tiempo corría en contra nuestra. Quería salvar la ciudad. El argumento de Marzut era razonable, pero en el fondo de mi mente sonaba una alarma. Akuma y Silvirien dijeron que me apoyarían en lo que hiciera. Es mucho mas de lo que podía esperar, de lo que podía pedir. Silvirien se arriesgó y salvó a Marzut de la cruz. Medio muerto lo llevo al poblado de su gente y me llevó para que hiciera algo por él. Le salvé la vida, le restituí el ojo, pero no espero que me perdone, no espero que comprenda lo que ni siquiera yo comprendo.

La batalla fue terrible. Cayeron miles. No podía estar en todas partes como hubiera querido. No podía salvar a todos. Para qué? Para qué me habían sido concedidos estos dones si no podía salvar vidas?
Akuma,mi querido Akuma, era un avatar de la muerte. Los enemigos huían ante la visión de sus espadas. La muerte viajaba a su lado. Los hombres se unían a él enardecidos. Sus enemigos caían a cientos o huían.
Silvirien se hizo cargo de las fuerzas aéreas enemigas.
Pero no éramos suficientes. No podíamos estar en todas partes. Desde la puerta Inferior me vi separada de mis compañeros tratando de cerrar de nuevo la brecha abierta. Las hordas que entraban por la puerta Media se apoderaban de la ciudad barrio tras barrio en mi dirección. Me estaban rodeando. Estaba atrapada. Y entonces …
Entonces llegaron Iblan Dochin y Arbani Houlun con un ejército sorprendente. Soldados como los de la mina. Armamento y artefactos de la primera edad. En un abrir y cerrar de ojos acabaron con el resto del ejercito raksha.
El mundo, ya maltrecho de por sí, se me vino encima. Fue Inué, la concubina de la Casa Trasty la que abrió las puertas a los Rakshas, Inue la abysal.
Sorteando barricadas y cadáveres me dirigí a la casa Trasty, fuertemente defendida por sus mercenarios que no habían participado en la batalla. Encontré a Trasty Gión y le pregunté por Inué, pero no sabía donde estaba. Había desaparecido el día anterior. Puede que no tuviera idea de lo que había ocurrido, puede que si, pero la rabia no me permitió razonar, necesitaba descargar mi ira y la garganta de Gión era tan buena como cualquier otra. De todas formas, las cosas iban a ser muy diferentes a partir de entonces.
Decidí enfrentarme a lo que había hecho. Me dirigí al palacio del Déspota, ahora en manos de Arbani Houlun y de sus nuevos amigos. Los siervos de Autocton, exaltados celestiales, alquímicos. No era buen momento, pero me daba igual. Le dije que su hermano Marzut estaba vivo. No pareció alegrarse demasiado. No paraba de cometer errores. Houlun clamaba porque alguien le dijera quién había traicionado a su casa. En medio del silencio le respondí.
- Yo
Loco de rabia ordenó a sus guardias que acabaran conmigo, pero existe una sutil y bendita conexión entre alquímicos y solares. Me rodearon, manteniendo a Houlun alejado de mi y me miraron con sus rostros impasibles, solo humanos a medias.
Me ofrecieron la oportunidad de arrepentirme y trabajar para ellos como lo había hecho para le Déspota.
Arrepentirme. Todo mi ser lamentaba lo que había hecho, pero aunque nuestra afinidad era grande, ni todo el oro del mundo bastaría para quedarme y trabajar con ellos, a menos…
- Ayudadme a encontrar a la abysal que causó esta matanza.
Como fondo de nuestra conversación Houlun se desgañitaba pidiendo mi cabeza. Alguien le hizo callar de forma pacífica.
- No sabemos de que hablas. Tu mundo es muy extraño para nosotros. Podemos colaborar y ayudarnos mutuamente.
- De acuerdo, pero no pienso ponerme la gema.
Me miraron con pena, como si hubiera elegido vivir a oscuras en lugar de a la luz del Sol.
- De acuerdo.
- Gracias. Ahora tengo que irme por unos días, volveré.

Inopinadamente Akuma decidió quedarse en la ciudad, casarse con Balantore y aceptar la gema. Negoció el pago de la cantidad necesaria para construir el manse en mi pueblo.

Si, no solo había perdido a Marzut, también Akuma me abandonaba. Y mi prometido? Cómo iba a mirar su rostro con todo lo acaecido? Mi corazón estaba roto, mas allá de toda cura. Nunca mas. No volvería a querer a nadie. Ahora solo tenía sitio para el odio, la rabia y la venganza. Puede que no fuera una gran amenaza, pero las Tierras Sombrías acababan de dar a luz a un nuevo enemigo, implacable.
Haré lo que haga falta para acabar contigo, Inue, y con tus señores.

Comments

Akuma, antaño conocido como el sin nombre, que a partir de ahora vivira una vida haciendose pasar por lo que no es. Quien sabe si en unos años, cuando Bana deje este mundo, no pase a dirigir la casa Iblan. Y siendo esta casa la primera de Gema, puede que la casa Cathak lo reconezca como uno de los suyos y la mentira deje de serlo.

INVASIÓN
 

Habria que cambiar el nombre por el de “La gran comedia de mentiras y engaños”.

Esas mentiras se alojan en tu mente, la mentira es un enemigo muy sutil que necesita ser confrontado a diario. La mentira influye en nuestro diario vivir y determina nuestro pensar, sentir y actuar.

INVASIÓN
 

Me lo voy a pasar pipa si os enfrentais a los alquímicos usando la ficha de Vicente en contra vuestra. muahahaha, una ficha to munchkinizada para mataaaar.

INVASIÓN
 

Nacho debería leer libros de Los Cinco. Ni siquiera el Señor de los Anillos es tan naïve

INVASIÓN
simaehl umerue

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